Parque Nacional Volcán Irazú, sector Prusia

Desde 1963 hasta 1965, el volcán Irazú tuvo uno de los periodos de mayor actividad, que causó la eliminación casi total de la vegetación de lo que hoy se conoce como Prusia. La acumulación de ceniza sobre suelos desnudos aumentó la erosión, provocó deslizamientos y numerosas avenidas en los ríos que conformaban la cuenca superior del río Reventado.
La población afectada por la caída de ceniza se estimó en 650.924 habitantes, es decir, el 49% de la población costarricense de aquella época. Las pérdidas económicas alcanzaron los 153.306.759,10 millones de colones. Como un efecto colateral de la erupción volcánica, en diciembre de 1963, una correntada de lodo y piedras bajó del volcán Irazú arrasando con los barrios de los sectores urbanos del oeste de Cartago. La muerte, el
dolor y el llanto se apoderaron de aquella oscura noche y amarga madrugada del 9 al 10 de diciembre de 1963, conocida como “la Tragedia de Taras”.

Para reducir al mínimo los riesgos naturales causados por estos eventos, en 1966 se reforestaron 590 ha del sector de Prusia devastado por la actividad volcánica. Se plantaron especies exóticas debido a su rápido crecimiento. De esta manera este sector cuenta hoy con especies de zonas altas de varias partes del mundo
que, a pesar de que estaban fuera de su hábitat, se naturalizaron y se adaptaron muy bien al sitio. Por lo tanto, los visitantes disfrutarán de senderos rodeados de árboles de todas partes del mundo, así como de especies nativas de Costa Rica compuestas por los remanentes del bosque nativo que sobrevivió a la furia del Irazú.

Flora y Fauna sobresaliente:

Los hongos son frecuentes ya que el suelo presenta las características ideales para su desarrollo (suelos ácidos). Se han identificado más de 65 especies de hongos, entre ellos las amanitas y boletos.
La fauna es escasa debido a varios factores limitantes como el clima, la composición del suelo, las relaciones
biológicas y las necesidades nutritivas. Sin embargo, si permanece atento y es afortunado, o tiene suerte, podría observar algunos animales, particularmente en el bosque nativo. Las plantaciones no constituyen un hábitat atractivo para la fauna debido, sobre todo, a la escasez de alimentos. En el ecosistema nativo viven
pequeños mamíferos como: ardillas, conejos, coyotes, zorras grises, pizotes, mapaches, armadillos, ardillas, musarañas, tolomucos, ostoches, comadrejas, taltuzas, entre otros.
Las aves son más fáciles de observar. Se han inventariado más de 46 especies, entre ellas: el junco volcanero, la tangara de monte cejiblanca, el carpintero velloso, el colibrí de Irazú, el trogón y el quetzal.
El bosque de Prusia es muy específico debido a su relación con las erupciones del volcán Irazú; es una combinación de bosque secundario nativo y plantaciones forestales. El primero está constituido, principalmente, por especies herbáceas, bejucos, epífitas, helechos, arbustos y árboles de diferentes familias. Algunas de las especies más abundantes son: el jaúl (Alnus acuminata), el aguacatillo (Phoebe brenesii) y diferentes especies de roble (Quercus sp.). Las plantaciones forestales están compuestas de ciprés (Cupressus lusitanica), pinos (Pinus sp.), eucalipto (Eucalyptus sp.) e incluso una pequeña plantación de sequoias (Sequoia sempervirens). Estos últimos árboles, conocidos mundialmente como los gigantes norteamericanos, alcanzan diámetros superiores a 7 metros, alturas de al menos 100 metros y una longevidad entre los 2000 y 3000 años en su hábitat natural.
Sin embargo, en Prusia se desconoce si podrán alcanzar estas dimensiones. Esta plantación representa la única población de esta especie del parque.

Plegable Prusia

Pasantía - Zoe

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